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Ultima actualización: 28 de Febrero de 2017

(Se incluyen artículos y otros medios de comunicación desde 1981 a la actualidad publicados en El Colonial, El País, Diario Córdoba, La Voz de Córdoba, El Día de Córdoba y algunos otros medios de comunicación impresa, bien escritos por mi, bien que aparezcan noticias relacionadas con la Salud, o con alguno de mis tres pueblos: Adamuz, Monturque o Fuente Palmera)





Citas

De entre los conceptos hermenéuticos básicos aplicables a la ETICA, el principal es el de la SOLIDARIDAD" (M. Kelly)
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"Pobre del líder que ignora a quien le facilitó el autodescubrimiento de su liderazgo y le ayuda a mantenerlo" (B. Galan)
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"Dijo a la lengua el suspiro:
echate a buscar palabras
que digan lo que yo digo" (Copla andaluza)
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"Dijo el suspiro al silencio:
yo digo lo que tu quieres
decir, y no estás diciendo" (Dr. Pedro Laín Entralgo)

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sábado, 12 de octubre de 2002

El envejecer no implica perder la memoria

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico de Familia. Fuente Palmera

Es muy común escuchar a las personas que pasan de cierta edad comentar que están perdiendo memoria conforme van pasando los años. Este tópico tan extendido está siendo rebatido por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (INE), gracias a investigaciones recientes.

Estos estudios sugieren que la pérdida de la memoria no es parte del proceso natural de envejecer, y que el mantener la mente activa es la clave para mantener un buen funcionamiento del cerebro. La investigación sugiere que quien no usa su memoria, la pierde. Según el Dr. Andrew Monjan, Director del Programa de Neurobiología del Envejecimiento en el INE "se está cambiando el viejo mito de que cuando envejecemos nos volvemos seniles. Estamos aprendiendo que la demencia y la pérdida de memoria comúnmente asociadas con la edad no son, de hecho, parte del proceso normal de envejecer".

Sin embargo, la realidad es que vemos que algunas personas mayores, aunque no todas, presentan pérdida de memoria. ¿A qué es debido esto? Existen enfermedades que pueden tener efectos negativos sobre las células cerebrales, como puede ser disfunción o muerte celular: infecciones virales, problemas crónicos de insomnio, problemas de alcoholismo y abuso de drogas y desórdenes del cerebro o del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Parkinson o un historial de derrames pequeños o accidentes cerebrovasculares. Estas enfermedades tienen mayor probabilidad que el envejecimiento normal de causar esa pérdida de memoria que tanto preocupa a los que van llegando a esa edad límite.

Otro de los mitos que se está refutando en la actualidad es aquel por el que siempre se ha pensado que las células cerebrales estaban contadas, y que la que se perdía no se recuperaba. Sin embargo, como dice la Dra. Molly Wagster, Directora del programa de becas del INE, "nuevas investigaciones en el campo celular nos dicen que las células cerebrales continúan naciendo aún en la etapa adulta".

Las nuevas tecnologías de imágenes - resonancia magnética funcional de la imagen y la tomografía de emisión de positrones - le permiten a los científicos ver por primera vez lo que sucede en el cerebro de un individuo mientras está realizando tareas o procesando información. Incluso, gracias a estos avances, se puede examinar cómo el cerebro de una persona mayor memoriza y recupera información en comparación con la manera en que lo hace el cerebro de una persona joven.

Podríamos resumir este artículo dándole la razón a nuestros abuelos: El secreto de mantener una mente y un cuerpo sanos está en nutrirse correctamente, descansar bien y realizar diariamente ejercicio tanto mental como físico.

jueves, 10 de octubre de 2002

Anorexia y Bulimia: el culto a la imagen puede producir la muerte.

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico de Familia. Fuente Palmera.


Anorexia y bulimia son dos términos que se escuchan cada día más. Estas palabras nos sugieren ideas de obsesión por no decir esclavitud por el cuerpo, adicción a las dietas, influencia de las modas, etc. Pero no solo se trata de esto. Es algo más complejo y lo que es peor: estas enfermedades también significan la posibilidad de perder la vida por empeñarse en tener un cuerpo delgado.

Estos dos trastornos de la alimentación, que tienen en común el miedo a ganar peso han aumentado en forma preocupante en las últimas décadas, siendo las mujeres, especialmente jóvenes adolescentes, las principales víctimas si bien cada vez se van viendo más hombres con esta problemática en los últimos años.

Podríamos señalar como culpables de estos trastornos a los medios de comunicación que permanentemente están dando unos patrones de belleza envidiables, haciendo parecer que esta y la delgadez son una garantía de éxito y felicidad. Ello hace que se conviertan en una meta a alcanzar para muchos que incluso llegan a sacrificar su salud a cambio de conseguir la ‘silueta’ que la sociedad impone.

Si a este acoso social le añadimos una personalidad inestable, una infancia no del todo feliz, una incomprensión por parte de familiares y amigos, una falta de relación o algún desengaño sentimental, etc., tenemos todos los ingredientes para caer en alguna de estas patologías.

Es importante estar atentos a nuestros hijos para poder detectar la enfermedad en sus primeros síntomas: ambas enfermedades empiezan con una dieta. Esto no quiere decir que todas las personas que se sometan a un régimen de bajas calorías terminen siendo bulímicas o anoréxicas. Pero sí se ve después que las personas que padecen estas enfermedades comenzaron con una dieta y después les vino el pánico a engordar o a recuperar el peso perdido.

Tanto la anorexia como la bulimia tienen síntomas comunes: el miedo a engordar, la preocupación por las comidas, el tener una imagen deformada de su cuerpo, el engaño a los padres y amigos respecto a la alimentación, el culto al cuerpo, el ejercicio intensivo, el aislamiento social y la pérdida autoestima son signos que aparecen en estas enfermedades.

Sin embargo hay características que diferencian una de otra: Por ejemplo, una persona bulímica come en forma compulsiva y a escondidas. Se da los famosos ‘atracones’ en los que ingiere cantidad de comida equivalente a la ingesta diaria de una persona normal (especialmente dulces y alimentos de alto contenido calórico). Luego recurre al vómito o a los laxantes o a ambos para ‘compensar’ el exceso. No come en público, usa ropas sueltas, y utiliza mucho los edulcorantes. Las personas bulímicas tienen problemas con sus piezas dentarias y su peso corporal está en permanente oscilación.

En el caso de las anoréxicas, ‘la autodisciplina’ es rigurosa. Una persona con anorexia se somete a regímenes estrictos que pueden llegar a significar la ingesta de una sola comida por día. Juegan con la comida en el plato y les encanta cocinar para otros. Además tienen una imagen ‘deformada’ de su cuerpo. Siempre se ven ‘gordas’, aún cuando están 20 kilos por debajo de su peso normal. Es más, aún cuando su rostro evidencia que ya no son ‘saludables’, muchas anoréxicas se niegan a aumentar su ración de comida, con el riesgo de morir. La falta de menstruación (amenorrea) es uno los síntomas claves en esta enfermedad. Palidez, sensación permanente de frío y debilidad son otras características de esta enfermedad.

¿Qué puede pasar?

Este tipo de trastorno puede durar muchísimo tiempo si la persona no recibe ayuda médica y psicológica. Cuánto más se prolongue la enfermedad, más se deteriora su salud y la autoestima puede llegar a niveles tan bajos que no descartaría un suicidio. Si no reciben tratamiento a tiempo, estas enfermedades pueden ser mortales.

¿Cómo ayudar?

Raramente una bulímica o una anoréxica admitirán públicamente sus problemas o pedirán ayuda. Si lo hacen, a veces es demasiado tarde. Por eso, la ayuda de la familia y de los amigos es clave en esta problemática, como lo es la consulta a especialistas, que son quienes realmente podrán guiar a los enfermos hacia su curación, que en la mayoría de los casos es posible.