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Ultima actualización: 9 de SEPTIEMBRE de 2017

(Se incluyen artículos y otros medios de comunicación desde 1981 a la actualidad publicados en El Colonial, El País, Diario Córdoba, La Voz de Córdoba, El Día de Córdoba y algunos otros medios de comunicación impresa, bien escritos por mi, bien que aparezcan noticias relacionadas con la Salud, o con alguno de mis tres pueblos: Adamuz, Monturque o Fuente Palmera)





Citas

De entre los conceptos hermenéuticos básicos aplicables a la ETICA, el principal es el de la SOLIDARIDAD" (M. Kelly)
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"Pobre del líder que ignora a quien le facilitó el autodescubrimiento de su liderazgo y le ayuda a mantenerlo" (B. Galan)
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"Dijo a la lengua el suspiro:
echate a buscar palabras
que digan lo que yo digo" (Copla andaluza)
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"Dijo el suspiro al silencio:
yo digo lo que tu quieres
decir, y no estás diciendo" (Dr. Pedro Laín Entralgo)

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

COMUNICACION, MOTIVACION Y PARTICIPACION EN EL SISTEMA SANITARIO

Intervención del Dr. Bernabé Galán en las II Jornadas del Distrito Sanitario Guadalquivir, celebradas en Montoro el 10 de Diciembre de 2008

Quisiera dar las gracias por la invitación a participar en estas II Jornadas del Distrito Sanitario Guadalquivir. El venir a Montoro tiene para mí unas connotaciones muy especiales dada cuenta que pronto harán veinte años de la puesta en marcha de la Reforma Sanitaria en esta Comarca, y como muchos conocéis, este que os habla fué el primer Director de este Distrito. Por este motivo, y en homenaje a aquella época y a los profesionales de los primeros tiempos, he escogido un tema sobre el que creo que puede ser interesante meditar, cual es la comunicación, la motivación y la participación en el Sistema Sanitario Público y su influencia en la buena marcha de las Unidades de Gestión Clínica y Zonas Básicas de Salud.

Me he atrevido a hacer unas discretas consideraciones, que por supuesto son muy discutibles. Y lo hago desde la veteranía y la experiencia y sobre todo desde mi implicación y defensa permanentes de la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria. Las cosas han cambiado desde entonces, y este que os habla ha sido testigo inconformista de la involución sufrida por nuestro Sistema. Tengo la experiencia a ambos lados de la mesa. Por eso no creo que exagere ni mienta cuando digo que muchos sentimos cómo nuestro Sistema hace aguas y pensamos que es preciso dar un golpe de timón importante y la adopción de medidas, tal vez impopulares, que salven el Sistema Sanitario Público Español.

Aunque la modificación del Modelo Sanitario no es competencia nuestra en estas II Jornadas, pienso que es positivo trasladar algunos de los comentarios que cotidianamente se oyen o se sienten en nuestros centros. En mi humilde opinión hay una serie de factores que influyen en un buen funcionamiento del Sistema. Fundamentalmente se trata de la comunicación, la motivación, la información y la participación.

Si NO estás MOTIVADO, no rindes ni haces rendir a la empresa. Y el rendimiento de la nuestra se mide en niveles de salud de la población, o sea lo que más valor tiene en la vida de las personas. Por lo tanto, es complicado no estar motivado ante una tarea como la nuestra. Sin embargo, conocemos y sabemos de muchos compañeros que están hundidos, que están quemados. ¿Pero qué es lo que puede influir en la Motivación de los trabajadores? Pues que haya comunicación e información en ambos sentidos, que sobre todo se vaya con la verdad y no haya ocultismo, que las condiciones de trabajo y el sueldo sean aceptables, que exista un buen ambiente en el lugar de trabajo, que tengamos sentimiento de empresa, que tengamos unos referentes “protectores”, que se nos tenga en cuenta y se nos reconozca y valore lo que hacemos y por último que exista uniformidad de acción y trato en todas las Zonas Básicas. Seguro que hay muchos más factores.

La comunicación y la información han de ser permanentes y en ambos sentidos. Algo que viene ordenado de arriba sin haber tenido en cuenta la opinión de los trabajadores no tendrá nunca el éxito esperado por la empresa. Tampoco debemos tolerar, por contra, que conociendo los trabajadores las causas del fracaso de un proyecto no se comuniquen a la jerarquía con el objetivo de subsanar los fallos y obtener el resultado que redunde en beneficio de la salud de la población.
Por supuesto, la comunicación y la información han de ser veraces y sinceras. No se deben ocultar ni maquillar datos con oscuras y/o interesadas finalidades. Y esta afirmación se refiere tanto a dirigentes como a dirigidos.

A los trabajadores nos gusta que se nos tenga en cuenta y que se reconozcan nuestros esfuerzos, aunque estos, a veces, no logren alcanzar unos objetivos no del todo consensuados, e incluso afectados por unas circunstancias adversas.
El buen ambiente en el trabajo se obtiene con una buena relación entre todos los miembros del equipo, la solidaridad entre todos, el reparto equitativo de funciones, el sentimiento de pertenencia a la empresa, teniendo referentes “protectores” que no solo sepan transmitir órdenes de arriba abajo, sino que también se atrevan a elevar y defender opiniones de la base hacia arriba. Por supuesto es difícil mantener un buen ambiente laboral si no se tienen unas buenas condiciones de trabajo y un sueldo digno, olvidándonos del complemento de productividad, origen de perjudiciales diferencias y agravios comparativos. La UNIFORMIDAD y la IGUALDAD de todas las Zonas Básicas de Salud debe ser una norma que celosamente ha ser mantenida por los Distritos. No es de recibo que en una Zona Básica falten elementos que en otras sobran, perteneciendo a un mismo Distrito Sanitario.

Cuando nos referimos a PARTICIPACIÓN no hablamos solo de la que concierne al trabajador en la toma de decisiones de la empresa, que es importante, sino también y tal vez tan importante o más, ha de ser la participación del ciudadano. Y esta no debe limitarse solamente a una participación teórica o de asistencia a reuniones. Para poder participar el ciudadano debe estar informado; debe conocer; debe comprender; debe concienciarse; debe colaborar. No sólo debe conocer la larga lista de sus derechos expuesta en todos los centros y difundida prolijamente, sino que también debe entender sus deberes y responsabilizarse en lo poco que se le pide. Para ello se le ha de enseñar, se le ha ayudar a modificar ciertas actitudes y hábitos perjudiciales no solo para su salud sino también para la supervivencia del Sistema Sanitario.

En Fuente Palmera queremos poner en marcha un proyecto de participación ambicioso, implicando todos los núcleos de población y la mayoría de las asociaciones. En estos momentos se está estabilizando nuestra plantilla de recursos humanos y se están limando algunas asperezas que han surgido en relación con las guardias y no sería elegante adelantar pormenores del proyecto hasta que no sea conocido por el equipo básico de salud definitivo.

Con la premisas enumeradas y desarrolladas a lo largo de mi humilde intervención, quiero ser optimista y pienso que en las III Jornadas estaremos en condiciones de presentar algunos datos, que no resultados, ya que estos serán palpables y objetivables más a largo plazo como nos ha ocurrido en ocasiones anteriores con otros proyectos.
Termino haciendo el ofrecimiento para celebrar las III Jornadas el próximo año en Fuente Palmera, donde podremos estrenar un salón de actos flamante, que seguro que pondrá a nuestra disposición el Ayuntamiento de la Colonia.
Muchas gracias.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La importancia del conocimiento directo de las cosas

Queda clara la importancia de la comunicación entre las personas y el conocimiento de primera mano de cómo son las cosas. No vale que te lo cuenten, porque muchas veces lo que te cuenten irá impregnado de un interés beneficioso para quien lo cuenta; y si este, además carece de escrúpulos y de ética, relatará las cosas de tal manera que gratifique los oídos de quién escucha, aunque tenga que decir mentiras y/o falsas verdades.

viernes, 21 de noviembre de 2008

EL MEDICO TITULAR ANTE LAS CRISIS SANITARIAS

El Médico Titular, ese gran desconocido del Sistema Sanitario Público Español, tal vez sea una pieza fundamental a la hora de gestionar y solucionar crisis sanitarias. Profesional que se encuentra imbricado en la sociedad de la población cuyo cuidado de salud tiene encomendado, es quien mejor conoce los intríngulis y vericuetos para solucionar, en ocasiones, problemas que las Administraciones o grandes especialistas no saben resolver porque no están al tanto de las claves que solo la constante convivencia permite conocer.
El anonimato en el que ha trabajado siempre el Médico Titular no ha sido nunca noticia, como tampoco lo es la invisibilidad del éxito de los Servicios de Salud Pública. Tengo un ejemplo personal acerca de este anonimato: aprovechando un caso de tétanos en una de las aldeas de Fuente Palmera, organizamos los Médicos Titulares, una campaña de vacunación masiva de la población. Aquella campaña, facilitada por la difusión local de la noticia como reguero de tinta, no tuvo relevancia fuera de las fronteras del Municipio, pero conseguimos realizar un magnífico y exitoso servicio preventivo de Salud Pública. Los problemas de salud y las claves para controlarlos se entienden mucho mejor si se tiene información del contexto social, físico, antecedentes e incluso de la opinión de los afectados.
El Médico Titular siempre ha estado al lado de los más necesitados, y en las crisis sanitarias de siglos pasados ya se adelantó con su actuación ética a lo que después ya dejaría de ocurrir gracias a la universalización de la asistencia sanitaria. Siempre atendió de igual manera a pobres que a ricos, aunque no pudiese luchar contra las condiciones socio-económicas de los más necesitados que eran la causa de las diferencias significativas de mortalidad que acarreaban las crisis sanitarias, como por ejemplo la de la gripe de 1918.
Ante una crisis es muy importante tener en cuenta la percepción del riesgo que tiene la población. Aquí cobra especial relevancia el papel del Médico Titular, en permanente comunicación con la población. El Médico Titular, ha sido siempre una autoridad respetada, creída, considerada, aceptada y obedecida. Gracias a estas características le ha sido fácil crear, mantener o restablecer la confianza. Pero en las crisis sanitarias no es suficiente la confianza de la población en su Médico, sino que se ha de basar en el trípode formado por políticos, profesionales y medios de comunicación.
En nuestros tiempos, van apareciendo crisis sanitarias que van dejando algunas brechas difíciles de cerrar: TBC, cólera, SIDA, aceite de colza, vacas locas, gripe aviar, toxiinfecciones alimentarias, etc. En estas últimas y gracias a la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria, el Médico Titular ha tenido un papel menos relevante y más difuminado en el contexto general, pero estoy seguro de la influencia anónima y callada que los que todavía se sienten Médicos Titulares han tenido en las actuaciones.
En las crisis se demuestra muchas veces la insuficiencia de recursos operativos, que en caso de las zonas rurales han sido disimulados gracias a la entrega y eficiencia del Médico Titular.
Otra de las características importantes del papel del Médico Titular ante las crisis sanitarias es su independencia, su actitud ética y su neutralidad. El paso al debate político de las crisis sanitarias es otro componente importante en la gestión de las mismas, ya que siempre son utilizadas por la oposición para controlar el papel del gobierno en su quehacer por gestionar la crisis. El Médico Titular se ha caracterizado, como funcionario público que es, por su neutralidad y lealtad a las disposiciones de la autoridad sanitaria del momento.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Afectividad y Efectividad: Claves en el éxito del Médico de Cabecera


Me ha sorprendido gratamente el artículo publicado en XLSEMANAL nº 1098, por la malagueña Maria del Carmen Picarzo Cano donde habla con añoranza de los médicos de cabecera. Tengo que darle la grata noticia de que existen muchos médicos como los que ella desea. No toda la medicina está en los hospitales y tampoco se puede decir que en los hospitales no haya humanismo ni humanidad. Quien se siente médico, lo es hasta la muerte. Lástima que nos encontremos en una situación profesional tan lamentable y que muchos estén emigrando a sitios donde poder ejercer dignamente. Espero y deseo que quienes tienen la obligación de solucionar el grave problema de la Atención Primaria, en especial, y de la Sanidad en general no demoren en hacerlo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Fundación de Médicos Titulares

CÓRDOBA ACOGIÓ LA CELEBRACIÓN DE LOS 150 AÑOS DE HISTORIA DE ESTOS FACULTATIVOS
La Fundación Nacional de Médicos Titulares, pendiente del visto bueno del Ministerio de Sanidad y Consumo
Según fuentes de la OMC, hay un fondo histórico de más de 180.000 euros que servirá para crearla

Texto: Óscar López Alba. Fotografía: Ana Salazar. Córdoba

La asamblea general de vocales de los médicos titulares que se celebró este fin de semana en Córdoba sirvió para refrendar el proyecto de la Fundación Nacional de Médicos Titulares, pendiente del visto bueno del Ministerio de Sanidad y Consumo. Este trámite es necesario para poder llevar a cabo la transformación del fondo histórico de los titulares, que de ser caja de auxilio social debe pasar a ser el sustento de esta Fundación que nacerá bajo el auspicio de la Organización Médica Colegial (OMC).
De izquierda a derecha, Ángel Cacho Calvo, médico titular de El Molar (Comunidad de Madrid); Jerónimo Fernández Torrente, representante nacional de Atención Primaria Urbana; Bernabé Galán, secretario del Colegio de Médicos de Córdoba; Jesús Aguirre, senador por Córdoba; Isacio Siguero, presidente del Consejo General de Médicos; Serafín Romero, presidente del Colegio de Médicos de Córdoba; y Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz.
Según fuentes consultadas por Redacción Médica, este fondo histórico, resultante de cuotas que hace años pagaban los médicos titulares, superaría los 30 millones de pesetas (180.000 euros). La solicitud para poner en marcha la Fundación Nacional de Médicos Titulares está tramitada desde hace tiempo, y ahora sólo se espera la aprobación ministerial, momento en el que la asesoría jurídica de la OMC se pondrá en marcha para encargarse de la burocracia pertinente.

Hay que recordar que este fondo estuvo gestionado durante años por Previsión Sanitaria Nacional (PSN), pero con la reforma de las cajas de auxilio pasó de nuevo a la custodia de la OMC. Precisamente, uno de los médicos titulares que intervino en una de las mesas de trabajo, Ángel Cacho, que desarrolla su labor en El Molar (Comunidad de Madrid), aprovechó su intervención para denunciar que “hemos tenido que luchar con la OMC para seguir existiendo, y hasta nos han querido quitar nuestro fondo”, afirmó.

La Fundación Nacional de Médicos Titulares se creará para atender a los profesionales que estén en precario y darles una cobertura desde el punto de vista sociosanitario en general.

Un futuro condicionado

El Congreso Nacional de Médicos Titulares, donde se enmarcó la mencionada asamblea, dejó claro que el futuro de la figura del médico titular está condicionado por la lejanía en el tiempo de las últimas convocatorias de plazas para este cuerpo. Han pasado ya 25 años de la última de ámbito nacional, y en administraciones locales más de 18 años.
Jesús Aguirre, en primer plano, y al fondo, el secretario general de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, conversa con Joaquín Chacón, médico titular y ex director gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam); Antonio Fernández-Pro, representante nacional de Administraciones Públicas y presidente del comité organizador del Congreso, junto a José Manuel Solla, ex presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Los asistentes a las diferentes mesas también participaron activamente. En la imagen, José Guerra, médico titular de Córdoba.
Tras un repaso de la situación del médico titular en las diferentes comunidades autónomas, y su integración (o no integración) más o menos traumática, una de las principales conclusiones de esta cita es que este profesional añora la capacidad de autogestión que disfrutaban hace años, y que con el tiempo ha desaparecido. “En este tiempo han cambiado los pacientes”, señaló Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz, “y nosotros también, que nos hemos ido envenenando porque cada vez nos controlan más. Los médicos titulares están cada vez más desmotivados, perdiendo al enfermo por culpa de la burocratización”, indicó.

Más humanismo

Por su parte, el senador Jesús Aguirre, médico titular durante más de un cuarto de siglo, pidió recuperar el humanismo que caracterizaba hace tiempo a esta figura. “El médico titular hacía un abordaje integral del paciente, desde lo físico a lo psíquico, y conociendo a la perfección a su entorno del enfermo. Lo ideal sería sumar lo bueno de entonces, con la formación continua que existe ahora”, pidió, para “tener así al médico del siglo XXI, que sería un compendio de afectividad y efectividad”.
Una de las mesas del Congreso. De izquierda a derecha, Ángel Cacho, Pedro Hidalgo, Bernabé Galán, Jesús Aguirre, y Juan José Rodríguez Sendín.
El senador Ignacio Burgos, que protagonizó una de las mesas de trabajo, siguió otras en compañía de Serafín Romero e Isacio Siguero. Los promotores de la cita: Antonio Fernández-Pro, presidente del comité organizador del Congreso, y Serafín Romero, presidente del mismo.
Varios centenares de médicos titulares siguieron las jornadas del Congreso. En la imagen, durante uno de los descansos, disfrutando de un desayuno en uno de los patios del Palacio de Congresos de Córdoba. Isacio Siguero, además del discurso inaugural, estuvo muy participativo en otras mesas a las que asistió como público.
José Antonio Herranz, presidente del Colegio de Médicos de Castellón; Manuel Ramón Devesa, presidente de SEMG-Galicia; José Luis Navas, presidente del Sindicato Médico de Córdoba (Simec); Joaquín Chacón; Ángel González Ruiz, y ex presidente del Sindicato Médico de Andalucía.

Congreso de Médicos Titulares

Noticia en Médicos y Pacientes.com

Noticia en "Médicos y Pacientes"

Noticia en AZPrensa.com

Noticia en Diario Córdoba

Noticia Diario Córdoba

Noticia en El Médico Interactivo

Noticia en Redacción Médica

Noticia en ABC

Noticia en Diario Médico



jueves, 30 de octubre de 2008

La verdadera gestión sanitaria

La VERDADERA GESTIÓN SANITARIA es la que se realiza facilitando la labor a los profesionales y trabajadores con el objetivo de conseguir una MEJOR ATENCIÓN a los ciudadanos en el ámbito de la salud. Es indecente gestionar delegando funciones a economistas con el objetivo de ahorrar y obtener una buena cuenta de resultados que le reporten pingües beneficios en productividad a los gestores, no importándoles NADA el deterioro de la Atención Sanitaria, ni la DESMOTIVACIÓN por el empeoramiento de las condiciones laborales y económicas de los trabajadores; en resumen, IGNORANDO LA SALUD DE LOS CIUDADANOS, verdadero cometido de su gestión.

viernes, 24 de octubre de 2008

Virgen del Sol, Alcaldesa Perpetua de Adamuz

Nací en Adamuz, viví en Adamuz hasta que los estudios me alejaron físicamente y cada trimestre de nuestra querida tierra. Luego tuve que hacerlo definitivamente por motivos de trabajo. Volví durante año y medio a estar más cerca (1989-1990) para poner en marcha en toda la comarca la Reforma Sanitaria, con el objetivo de beneficiar a Adamuz. Sigo estando geográficamente a 90 kms de Adamuz, pero siento el pueblo con la intensidad del que vive allí. No me olvido nunca de mis raíces y estoy orgulloso de ellas.
Estas raíces se nutren de muchas vivencias, emociones, experiencias, amistades, conocimientos, historia, sentimientos, fiestas, celebraciones, tristezas, alegrías, realidades, y toda una serie de valores (nutrientes de las raíces) que solo cada uno conoce. Todo esto, interiorizado, te hace sentir a Adamuz: notar dentro de ti algo que te diferencia de los habitantes de otros pueblos. Y cuando miras a tu alrededor y ves a tus paisanos sabes que comparten tus sentimientos, aunque a veces haya discrepancias lógicas en lo no fundamental.
Cuando oímos interpretar por primera vez el pasodoble "Adamuz" por la banda sinfónica municipal de nuestro pueblo vi con emoción cómo lo sentíamos todos los presentes, y cómo aplaudimos después y cómo nos felicitábamos. Y eso que solo eran unas notas compuestas por un compositor valenciano que solo conocía nuestro pueblo por una serie de datos, imágenes, sonidos, etc. que le habían proporcionado. Pero nos dimos cuenta que había captado la esencia de nuestro pueblo, y que aquellas notas y aquella interpretación hablaba de nosotros, de nuestros antepasados, de nuestras calles, de nuestras flores, de nuestra gente...
Si nos hicieran una encuesta uno a uno a todos los adamuceños, o a una muestra representativa, tanto de presentes como de ausentes, y se nos preguntara "¿qué es para ti Adamuz?", y que nombráramos palabras o frases que lo identificaran, creo que nadie olvidaría nombrar a la Virgen del Sol, a San Andrés, a la Candelaria, a la torre del reloj, al Pozo Santiago, la Plazuela del Carmen, a San Pio V, al Gollizno, a la Fuente Cabrera, a la Parroquia, a la Cueva del Cañaveralejo, a los Montes Comunales, a la Fábrica de los Maynez, al Niño del Museo, a la Cooperativa, al pilar, a la Caja Rural, a la Puerta de la Villa, a la carretera de Obejo, al Puente Villafranca, a alguno de sus bares que te vengan a la memoria y que no nombro por no herir susceptibilidades, igual digo de algunos personajes típicos, etc.
No sé de quien salió la idea de nombrar Alcaldesa Perpetua a la Virgen del Sol.
En mi opinión la Virgen es parte de la Historia de Adamuz. La llevamos dentro de nosotros, queramos o no, seamos creyentes o digamos que no lo somos. Igual ocurre con todos los símbolos que he señalado anteriormente. Por lo tanto si quien ha solicitado que sea galardonada con ese nombramiento tiene interés en que sea así, hay que tener en cuenta dos cosas: primera, que hay una solicitud y segunda que tiene que haber una respuesta por parte de quien otorga el nombramiento, esto es el Pleno Municipal, donde hay grupos políticos representativos y portadores del poder que le ha dado el pueblo. Cada uno de los representantes del poder popular, a la hora de votar en Pleno la moción, ha de ser responsable de su voto.
Por mi parte estoy de acuerdo en el nombramiento, ya que no supone más que realzar una figura que forma parte del sentimiento de los adamuceños, o al menos de la inmensa mayoría. Incluso hago una indicación: Haría un doble nombramiento, que daría pie a que otras instituciones solicitaran lo mismo para sus personajes representativos: nombraría tanto a la Virgen como a San Andrés, alcaldesa y alcalde honorarios de nuestro pueblo.
Recibid un abrazo
Bernabé Galán

sábado, 18 de octubre de 2008

La piedra de los muertos en Adamuz

He entrado en la página web del Ayuntamiento de nuestro pueblo (estoy ausente pero llevo Adamuz en mi ser y no hay un segundo del dia en que deje de acordarme de donde nací, me crié y donde vive parte de mi familia)
Me ha encantado la página web, y veo con interés la existencia del foro con distintos temas. Quería enviar al Alcalde, Manolo Leyva, una carta que ha escrito como comentario a una noticia aparecida hoy en el Diario Cordoba, un hijo de adamuceños que emigraron a Brasil. Quien quiera leerla, puede pinchar en este enlace:
http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=437988
luego, leer el comentario. Por favor, si alguien lo lee que se lo de al Alcalde de mi parte, ya que no conozco su correo-e.
Respecto a la piedra de los muertos pienso, que efectivamente es un símbolo de nuestro pueblo, debe permanecer en su sitio, en el primer tercio de la distancia que existía de un cementerio a otro: del antiguo, que estaba ubicado a la espalda de la Parroquia y el moderno, que comenzaba en las paredes del ahora unificado (antiguamente, había dos zonas diferenciadas: una para los que recibían sepultura cristiana y otra donde enterraban a los que la Iglesia se la negaba, bien por haberse suicidado, bien por ser ateos, etc.)
Hablar de la muerte es algo que no gusta. Nuestro pueblo, en este tema ha sido siempre muy especial, distinto de otros que conozco. Recuerdo de pequeño, y posteriormente conforme he ido creciendo he ido confirmando, que en Adamuz se tomaba con bastante naturalidad el tema de la muerte. El dolor de la pérdida de un ser querido era importante, el duelo por la ausencia también, el recuerdo siempre presente, el apoyo de vecinos y familiares era sobrecogedor. Todo esto, unido a nuestra forma de ser y tomar las cosas, hacían que la persona que estaba en puertas de abandonar este mundo se tomara con entereza y tranquilidad sus últimos días: el moribundo, desde pequeño había vivido esa forma de ser tan idiosincrásica como la nuestra, había interiorizado la forma de morir, se sentía respaldado por una herencia cultural mortuoria, sabía que estaría acompañado de su familia, amigos, vecinos, etc. Sabía que su familia tendría el apoyo de su pueblo...
La "piedra de los muertos" debe permanecer en su sitio, y se debe realzar su imagen; incluso diría más: ahora que se pasa de largo cuando el féretro es transportado en coche fúnebre, se debería dar la opción a quien lo deseara de poder descansar sobre ella al pasar a su altura, como se ha hecho siempre. Es la forma con la que un hijo de Adamuz se despide de su pueblo, al salir de él por última vez. Antiguamente la piedra era el hito que señalaba la salida del pueblo ya que a partir de ella solo había campo abierto hasta llegar al cementerio.
Tan interesante es el tema de la muerte, que realicé mi tesis doctoral con el título "MUERTE Y VALORES DE EXISTENCIA". En ella comparaba las distintas concepciones que tienen sobre la muerte dos poblaciones de nuestra provincia: nuestro pueblo, Adamuz, y el pueblo donde llevo viviendo la mitad de mi vida, Fuente Palmera.
Os deseo a todos mucha salud. Un fuerte abrazo:

Se reune en Adamuz la Junta Comarcal de Seguridad

Sábado
Octubre 2008
18

ADAMUZ JUNTA COMARCAL DE SEGURIDAD.

El año pasado se recuperó el 60% de la aceituna robada

El subdelegado aboga por la concienciación para mejorar la eficacia.

viernes, 26 de septiembre de 2008

IU no apoya el PGOU de Fuente Palmera

Noticia en "El Día de Córdoba"
El PGOU no saldrá adelante.

¡Salvad Fuente Palmera! (3ª edcición)

Noticia en "El Día de Córdoba"

Después de leer esta noticia, por supuesto importante y positiva para mejorar el lamentable estado de la Colonia de Fuente Palmera, habría que añadir a los responsables municipales de TODOS los partidos políticos: Hace año y medio que pasaron las últimas elecciones municipales. ¿Qué se ha hecho de positivo en este tiempo? ¿Qué se ha dejado de hacer? ¿Se ha adelantado algo?

martes, 26 de agosto de 2008

Gobiernate y gobernarás

¿Se pueden considerar líderes a aquellas personas que hacen el papel de perder su autocontrol de manera consciente o voluntaria, buscando hacerlo perder al que tiene enfrente?

viernes, 8 de agosto de 2008

La parábola de la araña

Me impresionó el relato de un compañero por la similitud con la situación en la que progresivamente van entrando los establecimientos sanitarios de nuestro País. En Atención Primaria de Salud, lo que mejor conozco tanto como trabajador, cuanto como dirigente, está ocurriendo lo que le pasó a la araña de nuestro cuento. Aunque escriba estas líneas en verano, tiempo de excusas para justificar lo injustificable, lo que está ocurriendo pasa durante todo el año, y en algunos sitios, como es el caso de mi Centro de Salud, la "provisionalidad" se mantiene después de 7 años. Se dicen pronto 7 años, pero el sufrirlos día a día, minuto a minuto, es un ejercicio de solidaridad con la población y de servicio a los demás, no comparable siquiera -y muy superior, por supuesto- al de los misioneros aislados en una jungla.
Pero, ¿en qué consiste la llamada parábola de la araña? La explicaré en pocas palabras, y comprenderán por su similitud lo que está ocurriendo debido a la falta de personal en los centros sanitarios. El cuento es así, más o menos: En una reunión de "científicos" uno de ellos quiso exponer su experimento, para lo que requirió a un ayudante que trajera una araña de grandes dimensiones, ordenándole que la colocara en la parte norte de la larga mesa, trasladándose los "científicos" a la parte sur. Desde aquí, nuestro científico llamó a la araña y la araña acudió -inteligente ella- a donde era requerida. La tomó en sus manos el científico y la premió arrancándole una pata. De inmediato volvió a ordenar a su ayudante que la colocara de nuevo al otro lado de la mesa. Volvió a llamar al animalito, volvió esta a acudir a la llamada, volvió a premiarla con la amputación de otra pata, volvió a ordenar colocarla en la parte opuesta, volvió a llamarla, volvió a acudir...., y así hasta que llegó a arrancarle la última sus patas. Volvió a ordenar al subalterno que la colocase en la parte opuesta, y volvió a llamarla. Al no acudir la araña a la llamada, sentenció magistralmente: ¿Ven ustedes? Se confirma mi hipótesis: cuando la araña pierde sus patas, se vuelve sorda y ciega y no obedece."
Sobra cualquier comentario. Pero como habrá alguien que lea el cuento y no lo entienda, ni vea la similitud con lo que está ocurriendo en la Sanidad española en lo que respecta a los recursos humanos, ampliaré detalles.
Solicito la ayuda de todo aquel que lea este artículo y desee ampliarlo, comentarlo, rectificarlo, rebatirlo o negarlo. Todo comentario será bien recibido y nos ayudará a resolver el problema en el que nos encontramos los que verdaderamente deseamos que no se hunda el buque de la Sanidad Pública, y su punta de lanza, la Atención Primaria de Salud.
No se debería nunca haber dejado las riendas de la Sanidad Pública en manos de diplomados, ni de licenciados económicos, ni licenciados mercaderes. No hay por qué modificar lo que funciona bien. Ya lo dijo un ministro hace años: "Los experimentos, con Casera". Si toda la vida la Salud de los ciudadanos, gestionada por el Estado (y al decir Estado estoy hablando también de Autonomías y Municipios) ha estado liderada por los Médicos, no veo el motivo de cambiar y dejarla en manos distintas de las de aquellos que conocen bien los entresijos de la actuación objetiva para mantener la Salud de la población. Es a estos, a los que trabajan codo a codo a pie de obra, a quienes había que haber completado su formación para gestionar aún mejor y no, por el contrario, colocar en puestos directivos a otros profesionales que jamás han tenido relación con la población a la que cuidar su salud, por mucho que sepan de números, pero no de salvar situaciones, como están demostrando día a día empeorando la situación económica de los Servicios Sanitarios y del Sistema Sanitario Público Español. El despegue casi en vertical que
realizó la Sanidad Española gracias a la puesta en marcha de la Reforma de la Atención Primaria, puede llegar -y vamos camino de ello precisamente- a un "aterriza como puedas", debido precisamente al desconocimiento de la realidad de primera mano que tienen los actuales gestores, y a la interpretación de los datos, estadísticas, indicadores, etc, como mejor les conviene para sus intereses particulares y disfrazando esta interpretación para alcanzar sus objetivos, que no tienen nada que ver con la mejora de la salud de los ciudadanos.
Pero ¿quien convence a quienes tienen el poder de modificar esta tendencia y frenar el desastre? A estas alturas creo que va a ser imposible. Ya es demasiado tarde. Y no es porque no llevamos años anunciándolo. Es difícil. Habría que comenzar de nuevo. Se tendría que convencer a los pioneros de la Reforma, a sus verdaderos artífices, para que volvieran con la misma ilusión que en los años 80. Para ello tendrían que cesar los cargos que han ido invadiendo paulatina y progresivamente los puestos directivos y que no han asimilado nunca ni han comprendido, ni han vivido directamente, la importancia de la Reforma Sanitaria, porque jamás han estado ante un paciente, ni han sufrido en sus adentros la falta de medios, la incomunicación, la angustia de tener a alguien que se te muere sin remedio... Si no han interiorizado lo anterior, ni entienden la importancia del cambio, ni luchan por mantenerlo, ni temen que volvamos atrás, les da igual que se vaya al garete todo lo conseguido. Solo ven su día a día: un trabajo lo más relajado posible, inventos de encuestas y nuevos protocolos que aumenten el trabajo y la burocracia de los profesionales de a pie con tal de obtener muchos datos con los que poder interpretar que "la cosa va bien" y poder elevar cifras y datos a la superioridad, para demostrar que en su "área" se está ahorrando -aunque en el área de al lado y a causa de su ahorro se esté despilfarrando- y de esta manera conservar su puesto. Por contra, los trabajadores de a pie, los verdaderos artífices del mantenimiento de la salud de los ciudadanos, trabajan en unas condiciones lamentables de estrés, de ansiedad, inhumanos a veces, agobiados tanto por la afluencia de "enfermos" -la mayoría con patologías banales, de solución espontánea si hubiese un freno mental o económico para que no acudieran- como por la sobrecara burocrática que de antemano saben que no sirve para nada., porque además de no estar bien diseñada, y ser absurda, saben que la mayoría de sus compañeros la van a cumplimentar cual si de una quiniela se tratara, ya que debido a la falta de tiempo y de infraestructura administrativa no podrán registrar convenientemente lo que se les solicita, y como se les exige desde arriba que respondan de todas maneras, toman la decisión de hacerlo deportivamente cual si de quiniela se tratara.
Por ello, cuando los que conocemos bien -porque hemos gestado, hemos apoyado su nacimiento y hemos ayudado a criar a la CRIATURA (Reforma de Atención Primaria), decimos que nuestra "hija" se va a perder, no nos hacen caso, nos llaman exagerados, no se lo creen. Pero lo que es peor es que no se toman medidas para encontrar un camino que la saque de ese laberinto donde la han metido personas ajenas a esta obra -de compromiso y solidaridad- que con datos irreales y no creíbles están llevándola a un túnel sin salida, porque al final de ese túnel hay un muro de enormes dimensiones y consistencia que se ha ido creando en los últimos años con la ayuda y participación de quienes nunca debían haber participado sin control.

........ No he terminado..... Continuaré este artículo. Me gustaría recibir comentarios para enriquecerlo.

lunes, 7 de julio de 2008

¿Por qué huyen los Médicos españoles?

Hace apenas 6 años, aparecían con frecuencia noticias que hablaban de paro médico. En la revista de la OMC se afirmaba en el año 2002 que más de 40000 (cuarenta mil) médicos españoles sufrían el paro, lo que suponía -según la publicación- más del 20 % de los médicos españoles.
A la par de esta circunstancia estaba el hecho de que en muchos países de la UE había déficit de facultativos.
Esta doble razón anulaba la excusa de no trabajar, ya que si un médico no encontraba trabajo en España, se podía ejercer en el extranjero, con el aliciente de ganar muchísimo más que lo que aquí ganaban los que entonces estaban en la Nómina del Sistema Público de Salud.
Solo han transcurrido 6 años. ¿Cómo se puede un País permitir el lujo de pasar en tan corto periodo de tiempo de tener exceso de médicos a un déficit tan importante como el actual que obliga a importar numerosa mano de obra extranjera, con una cualificación mucho peor que la de nuestros médicos emigrantes?
¿Qué dicen de esto los Consejeros Autonómicos de Economía y Hacienda o incluso el mismo Ministro? No me refiero a los responsables de la Salud, ya que estos son los directamente culpables de este éxodo. He querido ir al fondo de la cuestión, que siempre y lamentablemente es el económico. Por curiosidad, ¿han ajustado lo que cuesta formar un médico? ¿Han pensado para qué hacer ese enorme gasto si luego se nos van al extranjero? ¿Han calculado lo que supone en gastos como en salud de los ciudadanos el contratar un médico extranjero que ocupe el sitio del que ha huido, en el mejor de los casos?
Pues si no lo han hecho deberían, antes de que lo lamentemos, remangarse y ponerse urgentemente a trabajar y a reflotar el barco que se hunde.

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viernes, 27 de junio de 2008

Saneando la Sanidad: La ley de Coordinación Sanitaria de 1934

Nigel Townson. Universidad Europea de Madrid

Hace ya 70 años, en el verano de 1934, las Cortes republicanas aprobaron la ley de Coordinación Sanitaria. Era la primera ley sanitaria de trascendencia nacional discutida y aprobada por el parlamento en casi ochenta años -la anterior fue la ley sobre el servicio general de Sanidad de 1855- y, además, se convertiría en la más importante de toda la Segunda República. Sin embargo, entre la abundantísima bibliografía general sobre el régimen casi nunca se cita la reforma sanitaria del 34[1]. Para encontrar alguna referencia al tema hay que acudir más bien a revistas o publicaciones especializadas de la historia de la medicina. En consecuencia, el 70 aniversario de la ley de Coordinación Sanitaria parece un buen momento para evaluar no sólo el impacto de la única ley sanitaria de envergadura nacional de la República, sino él porque de su olvido.
Durante los años anteriores a la Segunda República, las fuerzas republicanas habían mostrado un vivo interés en la reforma sanitaria, sobre todo el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux[2]. No es sorprendente, por tanto, que fuera un gobierno exclusivamente republicano, bajo la dirección de los radicales, el que aprobara el decreto del 25 de noviembre de 1933, según el cual la Subsecretaría de Sanidad y Beneficencia pasó del Ministerio de la Gobernación al Ministerio de Trabajo (que se denominaría en adelante el Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión). Con ello, el perfil de los servicios sanitarios aumentó de una forma notable, dado que la anterior ubicación de la Subsecretaría de Sanidad en Gobernación respondía al concepto decimónico de la sanidad como un asunto de carácter policial que requería la intervención de las fuerzas de seguridad para aislar a las poblaciones afectadas por enfermedades contagiosas y para
suprimir desórdenes públicos que tuvieran su origen en las mismas[3]. Tampoco es sorprendente que fuera un gobierno radical el que presentara al parlamento en junio de 1934 el proyecto de ley de Coordinación Sanitaria. El arquitecto del proyecto fue el Ministro de Trabajo y diputado radical por Lleída, José Estadella Arno. Como médico, Estadella tenía un evidente interés profesional en el asunto, y, además, ostentaba una cierta experiencia administrativa en este campo, dado que había sido el responsable de sanidad y beneficencia en la Mancomunidad de Cataluña entre 1921 y 1922[4]. Su propuesta de ley de 1934 tenía dos objetivos fundamentales, uno muy concreto y otro mucho más amplio[5]. En primer lugar, Estadella quería mejorar las condiciones de trabajo de los médicos titulares. Fue la ley de 1855 sobre el servicio general de Sanidad la que había regulado la contratación de los médicos por parte de los ayuntamientos con el objetivo de dar asistencia a las familias pobres y asesorar a los municipios en relación con su política sanitaria. Los llamados médicos titulares o rurales habían consolidado su posición a lo largo de los años, sobre todo a través del decreto sobre la Inspección General de Sanidad de 1904, pero aun así la situación del “sufrido y humanitario Cuerpo de Médicos Titulares” había sido un tema de escándalo nacional durante décadas[6]. A través de sus asociaciones, publicaciones y congresos, los propios médicos titulares se convirtieron en un lobby notable, llegando incluso, en 1930, a plantear la posibilidad de fundar un Partido Sanitario, como el que existía en Francia[7].
Una queja principal de los médicos titulares era su escasa remuneración. A pesar de sus once años de formación, los médicos titulares, en las dos categorías más bajas, cobraban 1.250 y 1.500
pesetas al mes, lo cual, según un diputado durante el debate parlamentario sobre el proyecto de ley de Coordinación Sanitaria, constituía un salario inferior "al de los serenos, al de los guardas y al de los alguaciles", mientras que su retribución máxima era de 3.000 pesetas. "¡Esto es una vergüenza!", exclamó el mismo diputado[8]. Lo que agravaba aún más esta penosa situación era la falta de puntualidad de los ayuntamientos a la hora de pagar a sus médicos. Había médicos titulares que no habían cobrado en cinco o seis años. De hecho, en el momento del debate de las Cortes algunos médicos estaban contemplando la posibilidad de declararse en huelga precisamente porque no habían recibido sus emolumentos en seis años. Si en 1914 se estimaba que los ayuntamientos debían ocho millones de pesetas a los médicos municipales, en 1934 esa cifra había subido hasta 50 millones, o incluso más[9].
Indudablemente, las deficiencias en relación con los ingresos de los médicos titulares estuvieron íntimamente vinculadas con la dependencia de éstos de los ayuntamientos. En el debate parlamentario del verano del 34, todos los diputados, fueran de la izquierda, centro o derecha,
estaban de acuerdo en que los médicos vivían "merced al favoritismo de una Corporación municipal". En consecuencia, tenían que "tropezar constantemente con la acción caciquil
analfabeta", lo cual significaba que los sanitarios rurales eran "víctimas" constantes de las
"persecuciones y atropellos" de los caciques. Era una situación económica "verdaderamente
dolorosa" para los sanitarios rurales, observó el ministro, "con falta de independencia, sin autoridad material". Asimismo, los médicos "no pueden tampoco tener autoridad moral", y, además, como denunció el diputado socialista Luis Prieto Jiménez, "ni la Monarquía ni la República han podido evitarlo en modo alguno". En palabras del ministro, era "completamente preciso, indispensable" remediar la situación de los médicos titulares[10].
Las deplorables condiciones de trabajo de los médicos titulares formaban parte de un
problema mucho más amplio: el estado lamentable del sistema sanitario español. "Hay infinidad de pueblos en España", declaró ante las Cortes Prieto Jiménez, "donde no se hace la profilaxis
necesaria en las enfermedades infecciosas, en donde la gente se muere sin asistencia médica y
donde no se pueden realizar ni aun las intervenciones quirúrgicas más indispensables". No era
solamente una cuestión de recursos, sino de organización administrativa. Era preciso, afirmó el
diputado ex radical José González Fernández y de la Bandera, "que cese la verdadera anarquía que impera en el régimen sanitario español, porque la multiplicidad de servicios de las Diputaciones, de los Ayuntamientos y del Estado, prestados sin esa coordinación en una misma población o provincia, hace que el gasto sea infinitamente superior al que debe realizarse, y en cambio los resultados prácticos sean completamente nulos". Sin duda, lo más preocupante era el estado de la sanidad en los pueblos, donde no existía ni el personal ni los medios para proporcionar un servicio básico, por no hablar de la incorporación de los últimos avances de la medicina. Habrá que tratar, en palabras del ministro, con ese “desorden profundo y total"[11]. Por otra parte, es cierto que la expectativa de vida en España había subido de una forma apreciable durante las tres primeras décadas del siglo XX, desde 34.9 años en 1900 a 49.9 en 1930, pero aun así quedaba lejos de la media de los países occidentales avanzados, que ostentaban una expectativa en 1930 de 61.7 años[12].
En términos de los médicos titulares, el proyecto de ley de Coordinación Sanitaria propuso una
mejora notable de sus salarios. Se eliminarían los dos emolumentos más bajos (de 1.250 y 1.500
pesetas al mes) "por estimarlas", en palabras del propio proyecto, "excesivamente mezquinas para remunerar un trabajo profesional de tipo facultativo", mientras que la consignación máxima, de 3.000 pesetas, se vería superada por las de 3.400 y 4.000 pesetas. Asimismo, para garantizar el pago el proyecto especificó que la Delegación de Hacienda tendría que retener el dinero procedente del Estado para cada ayuntamiento hasta que la autoridad municipal hubiera pagado al médico titular.
Tanto el delegado de Hacienda como el gobernador civil vigilarían el "exacto cumplimiento" de este sistema de pagos[13].
En términos de la reforma del sistema sanitario en su totalidad, existían básicamente dos
opciones. “O bien se establecía el sistema sanitario ignorando a los entes locales, quedando asumido por el Estado,” como escribe Santiago Muñoz Machado, “o bien se potenciaba la capacidad de aquéllos, permitiéndoles asociarse y participar conjuntamente con el Estado en su gestión”. El principal defecto de la primera elección es que hubiera sido muy costosa, hasta tal punto que la sanidad se hubiera convertido en una de las partidas más caras del presupuesto nacional. Política y económicamente, esa opción hubiera encontrado muchas resistencias, mientras que la segunda era “perfectamente lógica”[14]. Por tanto, el proyecto de ley coordinando los servicios sanitarios, presentado por el ministro de Trabajo en junio de 1934, propuso una reorganización muy extensa del sistema sanitario por medio de la creación de una ‘Mancomunidad de Municipios’ en cada provincia. Hay que subrayar, sin embargo, que estas mancomunidades sanitarias eran muy distintas a las mancomunidades municipales históricas. En primer lugar, estas últimas eran asociaciones voluntarias, mientras que aquellas eran obligatorias. No obstante, Madrid y otras ciudades de más de 150.000 habitantes serían excluidas, según la ley, “siempre que sus servicios estén bien atendidos”, aunque tales urbes podrían ingresar en una mancomunidad de modo voluntario. En segundo lugar, las asociaciones sanitarias se extendieron no sólo a los municipios, sino también a las diputaciones, con el objetivo de mejorar el servicio sanitario tanto a nivel local como provincial.
De esa forma, las mancomunidades proporcionarían a los pueblos acceso a los médicos especializados, con lo cual se podría reemplazar la llamada ‘medicina individual’ del médico titular
con la ‘medicina de equipo’, incluso con la incorporación de ‘equipos móviles’ que se trasladarían
desde la capital provincial a los pueblos para llevar a cabo intervenciones quirúrgicas. Finalmente, el nuevo concepto de mancomunidad no significó, a pesar de los antecedentes históricos, una mayor autonomía para los municipios. Al contrario, las mancomunidades serían, en palabras de la ley, a la vez “representativas de los Municipios” y “Juntas delegadas del Estado”, con lo cual cada mancomunidad actuaría “en función delegada” del Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión, mientras que el ministerio asumiría “la alta dirección técnica y administrativa”[15].
En otras palabras, la ley de Coordinación Sanitaria de 1934 convirtió a los municipios –por
lo menos en relación con la sanidad- en meros agentes subordinados del Estado. “La Sanidad será
una función pública”, declara la misma ley, con lo cual todas las actividades sanitarias, sean
municipales, provinciales o estatales, estaran directamente “bajo la dirección técnica y administrativa del Estado”. Con ello, el Estado no sólo dirigiría la reorganización de los servicios
sino que crearía “grandes sanatorios, dispensarios, preventorios, leproserías y colonias psiquiátricas en un vasto plan de obras sanitarias”. En consecuencia, el intervencionismo del Estado se incrementaría de una forma muy notable, tanto en términos administrativos, técnicos como económicos. Por tanto, se puede considerar la ley de Coordinación Sanitaria como un paso
inequívoco e importante en la estatalización de la sanidad en España[16].
Aún así, la ley de Coordinación Sanitaria no era un fin en sí misma. Al contrario, la ley se
presentó como una primera etapa en la reforma total del sistema sanitario nacional. Esta promesa se encarnó en la ‘Base adicional’ de la ley, la cual afirmó que “en plazo breve” el gobierno presentaría a las Cortes un proyecto de ley para la creación de un Ministerio de Sanidad. Eso tampoco era el final del proceso. El Ministerio previsto enviaría “prontamente” al parlamento “una nueva ley orgánica de sanidad”, que, de un modo “amplio y preciso”, realizaría el desarrollo de un plan “de reorganización sanitaria del país”. Con ello, como explicó el propio ministro ante las Cortes, la ley que coordinaba los servicios sanitarios constituía la reforma “preparatoria de la verdadera ley orgánica de Sanidad”, aunque, subrayó, “sin esos trabajos previos, sin estos estudios preliminares y anteriores, la ley de sanidad será muy difícil de confeccionar”. En otras palabras, la ley de Coordinación Sanitaria era simplemente el paso inicial en la transformación total del sistemasanitario. La clave de bóveda de ese plan ambicioso sería la creación de un ministerio que se dedicaría exclusivamente a los asuntos sanitarios[17].
No existió ninguna duda de que la reforma del sistema sanitario de 1934 era una necesidad
imperiosa. El último proyecto de ley discutido y aprobado por las Cortes era el de 1855 – ¡hacía
casi 80 años! La ley sobre el servicio general de Sanidad de 1855 había constituido una reforma
muy importante en su momento, pero era básicamente preventiva y muy limitada en relación con los aspectos técnicos. Además, durante las décadas restantes del siglo XIX la sanidad en España había sido manifiestamente incapaz de evolucionar al ritmo tanto de los avances médicos como de las necesidades crecientes de la población[18]. A principios del siglo XX, era más que evidente que una nueva ley sanitaria de ámbito nacional era imprescindible[19]. En 1904 el gobierno dictó el decreto sobre la Inspección General de Sanidad que representaba la ampliación y modificación de la ley de 1855, sobre todo en relación con la gestión del Estado. Por otra parte, la Inspección General se inspiraba en los mismos principios que la ley de 1855, siendo fundamentalmente preventiva y financiándose a través de los municipios y las provincias[20]. Para la España de los años 1930, era muy evidente que la Inspección General de Sanidad ya no servía, afirmando incluso el ministro de Trabajo durante el debate parlamentario del verano del 34 que el decreto de 1904 “ha ido de mal en peor”. En suma, la falta de recursos, el caos administrativo y la incapacidad de incorporar nuevos avances científicos habían desembocado, en palabras del ministro, en “una necesidad imprescindible de cambiar radicalmente de orientación”[21].
La importancia de la ley coordinando los servicios sanitarios de 1934 reside no sólo en el
hecho de que fuera la primera ley sanitaria de envergadura nacional aprobada por las Cortes en casi 80 años, sino en que fue la ley sanitaria de mayor envergadura de toda la República. En teoría, significó el primer paso hacia la creación de un Ministerio de Sanidad, una meta tanto de los republicanos como, desde hacía mucho tiempo, de los médicos. Más aun, la reforma del 34 tenía como finalidad no sólo el suministro de un servicio sanitario a los pobres, sino la creación de un sistema público para todos los ciudadanos. Al fin y al cabo, la reforma defendía como último
objetivo, tal y como subrayó González y Fernández de la Bandera en el debate parlamentario, "la
función propiamente sanitaria", como la extensión del sistema "a todo el mundo". En otras palabras, la gran promesa latente de la reforma de 1934 era el establecimiento de un sistema sanitario auténticamente universal, el cual hubiera significado una aportación fundamental a la creación del Estado de bienestar en España[22].
La reforma sanitaria del 34 es notable no sólo por la visión que la inspiró, sino por el espíritu
con el cual se elaboró la ley de Coordinación Sanitaria. Durante el debate parlamentario los
radicales hicieron todo lo posible por crear un consenso inter-partidista sobre el proyecto de ley.
Mientras que el diputado radical y secretario de la Comisión de Trabajo, Francisco Morayta, hizo
hincapié en que el proyecto no era una propuesta gubernamental, sino un dictamen de la Comisión, además, "aprobado unánimemente por todos los componentes", el propio ministro de Trabajo insistió en que el gobierno aspiraba a "recoger el sentir de todas las fracciones de la Cámara". Y la verdad es que ese deseo de confeccionar el proyecto de ley de una forma consensuada –lo que el diputado de Izquierda Republicana Aurelio Ramos Acosta definió como "altruismo y buena fe"- fue reconocido por todos los partidos. Al final, el proyecto de ley consiguió la aprobación de todas las fuerzas de la Comisión, incluso la de los radicales disidentes, tal como González y Fernández de la Bandera, que se habían escindido del partido solamente un mes antes. Con ello, la naturaleza constructiva y conciliatoria del debate sobre el proyecto de ley de Coordinación Sanitaria es un fiel reflejo del espíritu centrista del Partido Radical, y contradice hasta un punto la imagen muy extendida en la bibliografía sobre la República de un parlamento implacablemente dividido entre la izquierda y la derecha[23]
A pesar de la reconocida necesidad de una nueva ley sanitaria y el espíritu constructivo con el cual se llevó a cabo el debate parlamentario sobre la misma, el proyecto de ley coordinando los
servicios sanitarios fue el blanco de fuertes críticas. El sueldo mínimo propuesto para los médicos
titulares –de 2.000 pesetas- fue rechazado por diputados tanto de la derecha como de la izquierda por ser insuficiente. Ramos Acosta preguntó de una forma retórica si el nuevo pago mínimo “¿os parece legítimo, os parece humano?”, y, junto con el diputado agrario Nicasio Velayos, recomendó uno de 3.000 pesetas. El diputado radical Eloy Vaquero, el presidente de la Comisión, una vez que había subrayado que el nuevo mínimo representaba una “importantísima mejora”, replicó que una subida de esas dimensiones era “imposible” por razones económicas, aunque admitió que “para lo futuro” el diputado de Izquierda Republicana “lleva razón”. También se puso en cuestión el propio sistema de pago. Ramos Acosta, con una plétora de casos ilustrativos de su circunscripción de Málaga, insistió en que la mayoría de los pueblos pequeños no recibían el dinero suficiente por parte del Estado para poder cubrir sus gastos sanitarios, sin hablar de los que ocasionaría la nueva ley. Como alternativa, el diputado republicano propuso que el Estado asumiera la deuda de los pueblos en esta materia, pero su propuesta fue rechazada por la Comisión como impracticable[24].
Aún más vivo fue el debate sobre si el proyecto de ley representaba o no un ataque a la autonomía de los ayuntamientos. El diputado del Partido Liberal Demócrata Alfredo Martínez y
García-Argüelles denunció el proyecto como “el primer paso para la negación total de la vida
administrativa y política de los municipios, y en este sentido resulta un atentado al principio
fundamental de la democracia”, mientras que un diputado de la CEDA rogó que se suspendiera la
discusión del proyecto hasta que se conocieran los resultados de una manifestación del día 24 de
junio de los ayuntamientos aragoneses. Por otra parte, los defensores del proyecto mantuvieron que los municipios habían fracasado estrepitosamente a la hora de suministrar un servicio sanitario, y que la intervención del Estado era inevitable si se quería mejorarlo. Y, de hecho, la mayoría aceptó que era "lógico" que el Estado asumiera un papel más intervencionista en la organización de la sanidad[25].
Sin embargo, el aspecto más criticado del proyecto de Coordinación Sanitaria fue el económico. La financiación del "vasto plan de obras sanitarias" mencionado en el proyecto dependería de la aprobación parlamentaria de otro proyecto de ley, en un futuro no especificado, y de una cantidad de dinero aún por concretar. Mientras tanto, los nuevos servicios sanitarios de la ley
del 34 se financiarían a través de la hacienda de los ayuntamientos, pero, como muchos diputados reclamaban, ésta estaba ya "precaria y angustiosa" y era poco probable que los municipios pudieran cumplir con nuevas obligaciones económicas. En realidad, la escasa implicación financiera del Estado en el sistema significaba que el proyecto, como concluyó el socialista Prieto Jiménez, "se asienta sobre unas bases fundamentalmente falsas", y por eso era "muy posible que le acompañe el fracaso"[26].
La verdad es que el proyecto de Coordinación Sanitaria no se hubiera aprobado solo por sus
propios méritos. El proyecto, como observó González y Fernández de la Bandera, no satisfizo "ni al mismo Ministro...ni a la Comisión", pero constituía "un buen propósito, un buen deseo" que habría que apoyar para poder facilitar, "en un plazo lo más breve posible", una nueva ley[27]. En
consecuencia, diputados de todas las tendencias políticas rogaron al gobierno que entregara a las
Cortes lo antes posible un proyecto de ley que hiciera realidad la base adicional de la ley de
Coordinación Sanitaria, según la cual se crearía un Ministerio de Sanidad, que, posteriormente,
presentaría una ley Orgánica de Sanidad. Incluso el secretario radical de la Comisión, Morayta,
imploró al gobierno que presentara un nuevo proyecto de ley "cuanto antes, con objeto de que
comencemos de una vez a resolver los problemas de la sanidad pública en España". El ministro de Trabajo contestó que, efectivamente, una ley Orgánica de Sanidad era "una necesidad
nacional"[28].
La tragedia es que la muy esperada ley Orgánica de Sanidad ni siquiera llegó a las Cortes,
como tampoco el borrador de la creación del Ministerio de Sanidad. Un estorbo principal fue la
propia naturaleza de la mayoría parlamentaria. El gobierno centrista dominado por los radicales
dependía del apoyo parlamentario de partidos de la derecha, sobre todo del Partido Agrario y de la CEDA, pero el hecho de que las fuerzas centristas y derechistas no tuvieran en común un programa, ni siquiera una estrategia, debilitó notablemente las aspiraciones reformistas del gobierno. De hecho, el espíritu conciliador que había caracterizado el debate sanitario no tuvo nada que ver con las prolongadas discusiones parlamentarias del verano del 34 sobre la huelga agraria, la ley de cultivos de la Generalitat y el concierto económico del País Vasco. Por tanto, el gobierno se vio obligado a dedicar muchísimo tiempo no sólo a la búsqueda de soluciones a estos conflictos, sino a defenderse de los ataques constantes tanto de la izquierda como de la derecha, lo cual redujo enormemente el tiempo que dedicó a su propia agenda legislativa. Una vez que la CEDA entró en el gobierno en octubre de 1934 y los socialistas declararon la huelga general, y después de que los nacionalistas catalanes proclamaran la independencia y los socialistas y anarcosindicalistas de Asturias llevaran a cabo la revolución, la esperanza centrista de llevar a cabo la reforma sanitaria menguó gravemente[29].
Durante los meses posteriores a las sublevaciones de octubre de 1934, el gobierno estuvo absorbido no sólo por la represión sino por sus propias diferencias sobre la naturaleza y la magnitud de la misma. Además, la derecha se aprovechó de la radicalización del ambiente político para perseguir su agenda contrarreformista con más empuje que nunca, lo que acentuó aun más las divisiones dentro de la mayoría gobernante entre las fuerzas centristas y derechistas. Como
consecuencia de ello, los partidos centristas se encontraban a la defensiva, con poco margen de
maniobra para poder avanzar en sus aspiraciones reformistas. De hecho, en noviembre del 34 se
suspendió la aplicación de la ley de Coordinación Sanitaria durante cuatro meses mientras que el
gobierno intentaba abordar las consecuencias de los levantamientos del mes anterior. Aunque se
recuperó el espíritu reformista del centro bajo el gobierno fugaz de abril a mayo de 1935, que se
formó en contra de la voluntad de la derecha, una vez que ésta alcanzó -por primera vez en la
República- la mayoría gubernamental en mayo del 35, era difícil ver cómo los radicales podrían
llevar a cabo su reforma sanitaria, sobre todo dado que el nuevo ministerio de Hacienda, Joaquín
Chapaprieta, estaba empeñado en reducir drásticamente el gasto público[30]. Ese mismo mes, un grupo de diputados, encabezado por el radical Antonio Tuñón de Lara, intentó relanzar la reforma sanitaria, y en particular impulsar la creación de un Ministerio de Sanidad, a través de una proposición no de ley. Mientras que Tuñón de Lara denunciaba el “completo desbarajuste” de la sanidad, el ex radical González Fernández de la Bandera mantenía que la no aplicación de la ley de Coordinación Sanitaria había dejado el sistema sanitario “infinitamente peor”[31]. En junio del 35, algunos diputados republicanos de izquierda también rogaron al gobierno que aplicara la ley sanitaria de 1934, pero el auge de la derecha, junto con la política económica liberal de Chapaprieta, frustró estos esfuerzos de reactivar la reforma sanitaria[32]. Durante ese mes, al menos, se dictó por decreto el reglamento de la ley de Coordinación Sanitaria. Sin embargo, la aprobación de la ley de Restricciones de Chapaprieta en agosto del 35, según la cual se fusionaron los ministerios de Justicia y Trabajo en un nuevo Ministerio de Justicia, Trabajo y Sanidad, con la supresión de las Direcciones Generales de Sanidad y Beneficencia, supuso un duro golpe a la reforma sanitaria. El hundimiento de la mayoría gobernante en noviembre del 35, debido a los escándalos ‘Estraperlo’ y ‘Tayá’, marcó el punto final de la reforma sanitaria bajo la segunda legislatura de la República.
En conclusión, se puede considerar a ley de Coordinación Sanitaria, en particular, y a la reforma sanitaria, en general, como unas víctimas más de la endémica inestabilidad política del segundo bienio. El hecho de que la ley de Coordinación Sanitaria de 1934, y la tremenda promesa reformista que encarnaba, nunca se realizara, se debió en parte a la falta de empuje de los propios autores de la reforma, pero sobre todo a las vicisitudes políticas de los años 1934-1935. Aun así, la ley del 34 no murió. Fue incorporada a la ley de Bases de Sanidad de noviembre de 1944 y, de esa forma, perduró hasta 1967. Por tanto, la gran ironía de la ley de Coordinación Sanitaria de 1934 es que tuvo muy poco impacto durante los años 1930, pero se convirtió en una de las reformas más duraderas de la Segunda República, paradójicamente ya bajo el régimen franquista[33].
Nigel Townson. Universidad Europea de Madrid
[1] Trato brevemente de la ley de Coordinación Sanitaria en mi libro La república que no pudo ser:
la política de centro en España (1931-1936) (Taurus, Madrid, 2002), pp. 301-302 y 351.
[2] El propio Lerroux fue uno de los autores de una proposición de ley de 1914 que tuvo como
finalidad la conversión de los médicos titulares en funcionarios. Veáse el Diario de las Sesiones de
Cortes (en adelante, 'DSC') del 20 de junio de 1934, pp. 3827-3828. Poco antes del advenimiento de
la República, en agosto de 1930, el líder radical se comprometió públicamente a crear un Ministerio
de Sanidad e Higiene, así como incorporar a los médicos municipales en el funcionariado. Citado
por Enrique Montero Hernández, "La republicanización de las organizaciones profesionales en la
caída de la monarquía", en Nigel Townson (editor), El republicanismo en España (1830-1977)
(Alianza, Madrid, 1994), p. 316. El interés de los republicanos de izquierda se refleja, por ejemplo,
en las Bases del Ideario Político de Accion Republicana, en Eduardo Espín, Azaña en el poder. El
partido de Acción Republicana (CIS, Madrid, 1980), p. 316.
[3] Para el concepto decimónico de la sanidad, veáse Santiago Muñoz Machado, La sanidad
pública en España (Evolución histórica y situación actual) (Madrid, 1975), pp. 15 y 25-33.
[4] Veáse Joan B. Culla i Clara, El republicanisme lerrouxista a Catalunya (1901-1923) (Barcelona,
1986), p. 350.
[5] El proyecto de ley está en DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º.
[6] Muñoz Machado, La sanidad pública, pp. 138-139. La cita es del decreto sobre la Inspección
General de Sanidad de 1904.
[7] Para la larga campaña de los médicos titulares en defensa de sus intereses, veánse Francisco
Villacorta Baños, Profesionales y burócratas. Estado y poder corporativo en la España del siglo
XX, 1890-1923 (Madrid, 1989), pp. 165-185, 343-346 y 487-493, así como Enrique Montero
Hernández, "La republicanización de las organizaciones profesionales en la caída de la monarquía",
en Townson (editor), El republicanismo, pp. 315-316.
[8] Veánse las intervenciones del doctor José María Albiñana y de Aurelio Ramos Acosta en DSC,
20 y 22 de junio de 1934 respectivamente.
[9] Veánse las intervenciones del doctor Albiñana, en DSC, 12 de junio de 1934, y de José González
Fernández de la Bandera y de Luis Prieto Jiménez, en DSC, 20 de junio de 1934.
[10] Veánse las intervenciones del doctor Albiñana, DSC, 12 de junio de 1934, del ministro de
Trabajo, Sanidad y Previsión, Vicente Iranzo, en DSC, 19 de junio de 1934 y de Prieto Jiménez, en
DSC, 20 de junio de 1934. Durante el debate parlamentario del verano de 1934, Vicente Iranzo
actuó como ministro de Trabajo, Sanidad y Previsión de una forma provisional debido a la ausencia
de José Estadella.
[11] DSC, 19 y 20 de junio de 1934.
[12] También es cierto que la distancia entre España y los países occidentales avanzados era algo
menor en 1930 (11.8 años) que en 1900 (15.6 años). Veáse Fausto Dopico y David-Sven Reher, El
declive de la mortalidad en España, 1860-1930 (Madrid, 1998), pp. 29-30.
[13] DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º.
[14] Muñoz Machado, La sanidad pública, p. 155.
[15] En relación con las mancomunidades sanitarias, veánse el proyecto de ley, en DSC, 12 de junio
de 1934, apéndice 4º, la intervención de Francisco Morayta, en DSC, 20 de junio de 1934, así como
las lúcidas observaciones de Muñoz Machado, La sanidad pública, pp. 150 y 156-157.
[16] DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º. Muñoz Machado llega a definir la ley, en La sanidad
pública, p. 160, como “la estatalización, la centralización más absoluta de la Sanidad”.
[17] DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º, y la intervención de Iranzo, en DSC, 19 de junio de
1934.
[18] Muñoz Machado, La sanidad pública, pp. 120-121.
[19] Veánse Carlos Rico-Avello, Historia de la sanidad española (1900-1925) (Madrid, 1969), pp.
22-23 y Muñoz Machado, La sanidad pública, p. 126.
[20] Sobre la Inspección General de Sanidad, veáse Muñoz Machado, La sanidad pública, pp.
122-138.
[21] DSC, 19 de junio de 1934.
[22] DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º, y González y Fernández de la Bandera, en DSC, 21 de
junio de 1934.
[23] DSC, 20, 21 y 22 de junio de 1934.
[24] DSC, 22 de junio de 1934.
[25] Veánse las intervenciones de Alfredo Martínez y García-Argüelles, en DSC, 19 de junio de
1934, y las del doctor José María Albiñana, de Santiago Guallar, Francisco Morayta, y Aurelio
Ramos Acosta en DSC, 20 de junio de 1934.
[26] Veánse el DSC, 12 de junio de 1934, apéndice 4º, y las intervenciones de Guallar, Prieto
Jiménez, y de Ramos Acosta, en DSC, 20 de junio de 1934, así como la de Nicasio Velayos, en
DSC, 21 de junio de 1934.
[27] DSC, 20 y 21 de junio de 1934.
[28] DSC, 22 de junio de 1934. Veáse también la intervención de Prieto Jiménez, en DSC, 20 de
junio de 1934.
[29] Sobre la inestabilidad política entre las elecciones generales de noviembre de 1933 y las
sublevaciones de octubre de 1934, veáse, Townson, La república, pp. 237-313.
[30] Sobre el conflicto dentro de la coalición gobernante después de octubre de 1934, veáse
Townson, La república, pp. 315-380, y para las reformas de Chapaprieta en particular, pp. 350-351.
[31] Veánse las intervenciones de Antonio Tuñón de Lara y de José González Fernández de la
Bandera, en DSC, 23 de mayo de 1935.
[32] DSC, 18 de junio de 1935.
[33] Sobre la duración de la ley de 1934, veáse Muñoz Machado, La sanidad pública, pp. 160-161.
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miércoles, 11 de junio de 2008

Vocación: Sueño y realidad

Lamentablemente muchos de nuestros dirigentes han montado su vida de manera equivocada: hacen todo lo posible (trampas y zancadillas a los oponentes) hasta conseguir llegar a su puesto de poder y a partir de ahí organizan lo que incumbe a su responsabilidad adaptandolo a sus intereses personales aquello que debería ser un servicio a los demás, y nunca querrán abandonar el poder, incluso mas, harán lo posible por destruir todo lo que se oponga a mantenerse en él.

lunes, 19 de mayo de 2008

Etica e Instinto

Las personas a diferencia de los animales tenemos Ética. Nos regimos por ella para vivir civilizadamente como personas. Los animales se rigen por el instinto. Las personas, como animales que somos también tenemos instinto. Si al humano le falla la Ética, al menos le debería quedar el instinto (de conservación, de protección a su familia, de miedo, de supervivencia etc) Pero si además le falla el instinto, se convierte en un peligro público.

domingo, 18 de mayo de 2008

Tiempo por consulta. Una perspectiva profesional

CONCLUSIONES I FORO ATENCIÓN PRIMARIA

Relator: Dr. Bernabé Galán Sánchez

  1. El tiempo que debemos emplear los médicos en consulta es un tema muy debatido y siempre en boga: los médicos lo que queremos es tener el tiempo suficiente y necesario para dar a cada paciente lo que necesita. Se trata, pues, de un problema Deontológico: Tenemos el deber de garantizar una asistencia de calidad científica y humana, y por otro lado, el médico tiene la obligación de llamar la atención de la comunidad sobre las deficiencias que impidan el correcto ejercicio de la profesión.
  2. La participación de los pacientes en el proceso de la consulta y la discusión de temas psicosociales requiere tiempos de duración de consultas más largos.
  3. Sin embargo, no debemos creer que un tiempo de consulta más prolongado va a garantizar una mejor comunicación médico-paciente.
  4. El tiempo de consulta debe ser suficientemente amplio para hablar y escuchar. No debe haber tensión ni prisas. La palabra del médico debe ser la justa, para llenar el vacío del paciente. La información es vital en el éxito del acto médico. En ese tiempo del que no disponemos deben incluirse aspectos sociales, religiosos, costumbres, hábitos, raza, etc., cada vez más frecuentes y más presentes en nuestras consultas, con la incorporación de los inmigrantes a nuestros cupos. No es admisible un tiempo menor a 10 minutos por paciente. Reducir errores y mejorar la seguridad de los pacientes se relaciona directamente con la duración de la consulta.
  5. Por falta de tiempo, se sustituye en ocasiones (diríamos frecuentemente) con medicamentos lo que no se puede hacer con convicción y explicaciones al paciente.
  6. Se incide exageradamente en el gasto farmacéutico como responsable de los males del Sistema. Quienes trabajamos a pie de obra sabemos mucho de esto, y conocemos los resquicios y grietas por donde se escapa el gasto: son muchas las ocasiones al día en las que nos damos cuenta que teniendo tiempo en la consulta se ahorraría mucho dinero en farmacia: bien eliminando un medicamento, bien posponiendo su toma, bien negándonos a recetarlo convenciendo al paciente, bien explicando a este que su uso abusivo es perjudicial, y un largo etc. Si cada día fuésemos sumando, cuando sale cada paciente de la consulta, lo que se podría haber ahorrado con cada uno, de haber tenido tiempo para atenderlo dignamente, saldría un montante suficiente para haber contratado varios médicos ese día que ayudaran a cada médico en el Centro de Salud. Después de meditar sobre este tema, propongo que se deje de hablar de USO RACIONAL DE MEDICAMENTO y se comience a hablar de RACIONALIZACIÓN DEL TIEMPO DE CONSULTA o del USO RACIONAL DEL TIEMPO DE CONSULTA.
  7. No estamos de acuerdo en que se nos manejen las agendas desde los Distritos, distorsionando aún más el funcionamiento de los Centros. Cada Zona Básica de Salud debe tener AUTONOMÍA para organizar las agendas de sus profesionales. En la recuperación del tiempo asistencial de los médicos deben participar las otras profesiones sanitarias. La atención mejoraría si desapareciera, como en otros países, el paradigma “un médico un enfermero”.
  8. Se están inflando los puestos administrativos en los Distritos y Gerencias, cuando lo que deberían aumentarse estas plazas es en los Centros de Salud para descargar de burocracia a los médicos.
  9. La intranquilidad y sobrecarga asistencial quema a los médicos y los hace cada vez menos partícipes de los objetivos de la empresa, para cuya elaboración no han sido consultados, se cometen errores y se abandonan funciones. La falta de tiempo en la consulta acarrea consecuencias tanto laborales como profesionales, personales y familiares, en ocasiones graves.
  10. Consideramos indignos a los profesionales que, con cupos de pacientes pequeños, se escudan en la falta de tiempo para no atender dignamente a las personas. Han conseguido disminuir sus cupos gracias a esto. Es perverso el sistema de incentivos que premia precisamente a estos, que al tener menos pacientes gastan menos en farmacia, derivaciones y otros recursos y castiga el esfuerzo, la empatía, la sobrecarga y la identificación con el sistema sanitario. La principal misión de un empresario es la de ilusionar a sus trabajadores y tenerlos motivados, si quiere que la empresa marche bien. Hay un tema amplio que habría que debatir, entre empleadores y empleados, que es el de las IMPLICACIONES ÉTICAS DE LOS EMPLEADORES. Siempre estamos hablando de Ética de los trabajadores y nunca de Ética en los patronos.
  11. La continuidad en la atención facilita una relación de calidad entre médico y paciente extendiendo la unidad de tiempo más allá de los límites de una consulta aislada.
  12. No siempre el paciente relaciona el aumento de tiempo en consulta con una mejor calidad de la misma.
  13. Si no tenemos tiempo para atender a personas, descuidándonos incluso nosotros mismos, ¿qué decir de nuestra Formación, qué decir de la cumplimentación correcta de la Historia clínica, qué decir de la participación en prevención, educación sanitaria, investigación, docencia, y qué decir de la segunda parte de nuestra especialidad, esto es la Atención a la Familia y a la Comunidad? Lamentablemente, en los últimos años se viene observando que, la mayor preocupación de los médicos residentes es ahora terminar la consulta todos los días con demora cero.
  14. Cuando casi no nos queda tiempo de hablar, hay que pensar en la exploración y en la prescripción. Es mejor ver que mirar, escuchar que oir y tocar que sentir. Y de la prescripción ya hemos dicho… Para una consulta eficiente hay que tener en cuenta la singularidad, la personalización y un tiempo adecuado. Todos estos factores son fundamentales para mantener una buena relación médico-paciente, basada en la humanización y en la confianza mutua. Todo lo contrario, como viene ocurriendo, muy a pesar nuestro, aparentemente pueden llevar a una falsa reducción de costos, pero generan otros que no son susceptibles de ser cuantificados, pero que existen, y todos los que trabajamos a pie de obra conocemos, y me atrevería a decir que conocemos la fórmula, que nuestros gestores no encuentran, para calcularlos.
  15. La Administración tiene que darse cuenta de que algo está ocurriendo y buscar soluciones. ¿Por qué emigran los Médicos de Familia a otras Comunidades Autónomas y a otros países, por qué se quedan sin cubrir año tras año alrededor de 250 plazas de MIR de Familia? Por ahora, como hay oferta de sobra de trabajo, quien se quema o a quien no le gusta el trabajo emigra a otras regiones españolas o al extranjero, donde encuentra mejor ambiente laboral y profesional. Por ahora, con creciente dificultad, se van llenando esos huecos dejados por los que huyen. Pero qué pasará dentro de unos años (muy pocos) cuando se jubile un grueso contingente de médicos que están ahora en los 55-60 años, y cuando no salgan todos los especialistas de Familia que son necesarios?
  16. La última Encuesta Nacional de Salud nos presenta grandes cambios respecto a las anteriores. Uno de ellos es que nos hace ver que en 20 años se ha doblado el uso de la URGENCIAS HOSPITALARIAS. ¿Cómo se ha llegado a este punto, si precisamente la Reforma de la Atención Primaria una de las cosas que pretendía era precisamente lo contrario?: Que el 90 y tantos por cien de los problemas urgentes se resolvieran en los Centros de Salud. FALTA DE INVERSIÓN PERSISTENTE. Los centros hospitalarios, y especialmente la puerta de urgencias de los mismos, se ha convertido el la VERDADERA PUERTA DE ENTRADA DEL SISTEMA SANITARIO, quitándole el sitio a la ATENCIÓN PRIMARIA, QUE PARA ESO FUE REFORMADA.
  17. En resumen, y ahí está el peligro, cada vez quedamos menos médicos a pie de obra, con menos tiempo para dar respuesta a lo que se nos requiere, a la par que aumenta la exigencia de la población para una atención inmediata y para causas banales. Esto hace que aumenten las “huidas”. Menos mal que al menos los médicos que están en puestos de gestión no se van a ir, y en un futuro van a tener la oportunidad de poder trabajar, al fin, delante de enfermos y enterarse lo que es el día a día de la atención a los pacientes. La punta del iceberg que hundirá el barco de la Atención Primaria lleva mucho tiempo asomando y viéndose venir de lejos, y si continúan las cosas como van, el iceberg asomará de pronto sin posibilidad de salvar el barco ni reflotarlo. Las soluciones a este grave e inminente problema han de ser políticas, con el consenso de todos los partidos mediante un definitivo Pacto de Estado, inspirándose en los países vecinos. La clase política, ajena a la gravedad del problema, no será consciente mientras no se dé un plante de las Organizaciones Profesionales Sanitarias. Es posible que el modelo sanitario esté agotado. Es preciso modificarlo, y de ello han de darse cuenta quienes tienen la obligación de hacerlo con el asesoramiento de quienes entiende de ello.

lunes, 5 de mayo de 2008

La Atención Primaria debe ser la gestora de la Salud de un país

CONTESTACIÓN-ADHESIÓN AL PENSAMIENTO DE LA DRA. ANA RICO

Estoy completamente de acuerdo con la Dra. Ana Rico. Me gustaría ponerme en contacto con ella y participar en algúntrabajo de investigación de los que esté implementando.
Es una lástima que la Reforma de la Atención Primaria se esté destruyendo, a pesar, muy a pesar de los verdaderos protagonistas que somos los trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, administrativos, celadores, etc.) He escrito en repetidas ocasiones sobre este tema, y he advertido a la Administración Sanitaria del negro futuro que se avecinaba. Creo que tengo autoridad para hacerlo, porque conozco la situación desde los dos lados de la mesa: desde la gestión y desdela consulta. Día a día nos vamos encontrando deserciones; y precisamente son los mejores quienes se están yendo: emigrando a otras comunidades autónomas, al extranjero, al sector privado, o dedicándose a otro menester, porque ven que en ese nuevo sitio desarrollan mejor su idea de servir a la población, de servir para algo y ser útiles a su país y a sus ciudadanos, que son precisamente la razón de ser del Sistema Sanitario.

Los políticos, altos cargos de la administración, están ajenos a lo que viene ocurriendo desde hace unos años en los centros de salud y en los hospitales. Están desinformados o mejor dicho mal informados por sus inmediatos inferiores, ya que no les interesa a estos contar la realidad porque ven peligrar sus puestos de trabajo. La realidad es que después de tanto esfuerzo humano y económico en poner en marcha una Reforma de Atención Primaria ejemplo en el mundo entero, que ha conseguido dar un cambio enorme a la Sanidad Española de hace 20 años, lo cierto es que se va hundiendo poco a poco y que todo lo conseguido se va a quedar muy pronto en nada, ya que quienes hemos venido sosteniendo el sistema sanitario, que somos los trabajadores de base, estamos hartos de que se nos obligue a hacer las cosas en contra de los principios en los que se basa la Reforma. Se ha deteriorado tanto la situación, se han creado en la población tantas expectativas sin acompañarlas de tiempo y personal para darles respuesta, que ha aumentado enormemente la demanda de la población en patologías banales que podrían pasar sin acudir a los centros de salud. Se ha recargado tanto el trabajo de los profesionales debido a esta ampliación de la demanda como a la hipertrofia de la burocracia, que no se tiene tiempo de atender a quienes verdaderamente lo necesitan, ni se puede hacer medicina preventiva, ni promoción de la salud, ni educación sanitaria, que son precisamente los pilares en los que se debe basar la Atención Primaria, rompiendo el circulo vicioso en el que nos hemos metido.

La burocracia a la que estamos sometidos por nuestras estancias inmediatamente superiores, exige un esfuerzo y supone un sacrificio infinitamente superior a los resultados que se deberían obtener, si estos fuesen reales la mayoría de los casos. No solo no sirve para nada, sino que en muchos casos se dan cifras a voleo, porque es imposible registrar lo solicitado, reitero, por falta de tiempo. A pesar de comunicar esta imposibilidad se nos obliga a rellenar periódicamente formularios, so pena detener en cuenta la falta de notificación a la hora de ajustar la productividad. Barbaridades de estas se pueden contar a montones.

La circunstancia es grave, y dentro de poco tiempo va a empeorar irremediablemente. Ya hay comunidades autónomas en las que se han hecho huelgas y otras en las que están previstas. Se ha llegado a esta situación por no tener en cuenta a quienes somos los verdaderos artífices y pilares del sistema sanitario: los trabajadores. Se planifica y se organiza a espaldas de ellos, se les paga peor que a ninguna profesión u oficio, se les exige más que a nadie, no se les reconoce su labor, no se les anima ni ayuda en los momentos difíciles tanto en el ámbito personal como laboral.

No nos explicamos cómo los "de arriba" no se dan cuenta de lo que ocurre a pesar de no ser informados debidamente por quienes debieran hacerlo. ¿Cómo es posible que se crean lo que les dicen? ¿Cómo es creíble que la culpa de todo el mal la tenemos los trabajadores de la salud cuando en las encuestas de satisfacción realizadas a los ciudadanos salimos con un sobresaliente alto y sin embargo suspenden a la organización y a los cargos administrativos? ¿Por qué los mantienen durante demasiado tiempo si presentan cada vez resultados peores, año tras año? ¿Tanto poder de convicción tienen echando la culpa a los de abajo?

Creo que es necesaria una actuación urgente apoyándose en los verdaderos protagonistas, reclutando a antiguos dirigentes que volvieron a la consulta, y por supuesto obligando a esos cargos intermedios a pasar periódicamente por los centros de salud para enterarse de la realidad auténtica y cada cierto número de años, obligarlos a tomar uno o dos años sabáticos para pasar consulta y convivir con el sentir, por no decir el dolor, humano tanto de los pacientes como de los compañeros. Estoy convencido que aunque parece muy tarde, estamos aún a tiempo de salvar la Atención Primaria, verdadera gestora de la salud de nuestro país.